viernes, mayo 25, 2007

anoche desde hace mucho tiempo volví al insomnio, dí vueltas, me encogí en posición fetal, me extendí por la cama, me acosté de un lado y luego cambié al otro, me agarré el cabello y lo solté, me acoste hacia arriba y luego hacia abajo. Luego pensé en el área de mi cama, ni unos dos metros por 1.6, tal vez, pensé en el área tan pequeña que delimitaba mi espacio.
Ahí sobre mis cuantos metros cuadrados me sentí sola por primera vez desde hace mucho tiempo, cuánta soledad sabe en una cama, perdí el sueño, luego fumé y lloré ni mucho ni poco, recordé mi llanto sin palabras, sólo ruidos.
esta mañana me desperté con insomnio y en la tarde me dio amnesia.

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miércoles, mayo 23, 2007

una y otra y otra vez

la vida es como un mar, el que está justo entre los distitnos océnos, es agua sin nombre y sin pertenencia más que al techo de nubes con que hace frontera. Mi vida en este momento es así, sin mucha turbulencia, paso flotando boca arriba, de vez en cuando tragando agua salada pero voy, a la deriva. La cosa de la vida es que hay certezas, están las que nos mantienen flotando como el trabajo, la familia, los amigos, la rutina. Luego están las certezas que atemorizan porque no siempre conocemos la mejor manera de afrontarla, a veces ni siquiera sabemos que están ashí lejos de la comodidad, estas son la variedad sobre todo, el nuevo descubrimiento, el atrevernos a estar ahi donde siempre hemos querido pero donde tanto nos da miedo estar. La cuestión es que hace falta más que sólo desearlo, hace falta reconocer el vacío que llevamos dentro, reconocer el fracaso, hace falta salir del bache, de la miseria, del dolor cómodo.
Yo necesito ese viaje, dejar de pensar en el fin del trayecto, o pensarlo más y mejor.
Yo para eso necesito volver a sentir tantas cosas que me urge empezar.

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lunes, febrero 12, 2007

hoy

hoy siento un gran deseo por estar contigo, hasta se me olvida que no puede ser.

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Fragmento de Memorial de Claudi M. Broch (Robert Saladrigas)


El hecho irreversible es que ahora examino mis manos y las encuentro vacías. Eso significa que he llegado hasta aquí sin poseer esencialmente nada mio: un amor legítimo que me sostenga, un solo pensamiento original, ninguna propuesta moral, una convicción solidamente enraizada...¿Quién soy?, me pregunto ilusa y como tantas otras veces no tengo la respuesta que precisaría para justifica ante mis propios ojos, por lo menos cuando estoy a un paso del final, la tremenda estupidez de haber vivido una larga vida insustanciada.

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